El Renacimiento Nuclear que Europa Está Experimentando Sin Portugal

La energía nuclear sigue siendo un tema casi tabú en Portugal. El país carece de instalaciones nucleares y no hay planes para cambiar esta situación. En los años 70 se habló de construir una central nuclear, pero el proyecto se abandonó. El Reactor de Investigación Portugués (RPI) funcionó durante más de 40 años, pero fue clausurado en 2006 y desmantelado en 2019. En 2021, Portugal firmó una declaración para excluir la energía nuclear de la financiación europea. El propio António Mexia, ex Consejero Delegado de EDP y una de las principales figuras portuguesas del sector energético, declaró que “hay 500 temas útiles que debatir en Portugal. Éste [la energía nuclear] es totalmente inútil”. 

Parece que el tema de la energía nuclear en Portugal sigue fuera de la ventana de Overton, la ventana que define el alcance de las ideas toleradas en el discurso público. Sin embargo, un nuevo informe de Somos Innovación presenta una realidad diferente, mostrando que cada vez más países y empresas ya no miran la energía nuclear con recelo, sino que la consideran una solución para el futuro.

Según la investigación realizada para este informe, varios países europeos están decididos a desarrollar su producción de energía nuclear. Los Estados miembros de la Unión Europea que ya disponen de reactores y centrales nucleares, como Francia, Suecia, Chequia y los Países Bajos, han anunciado sus planes de invertir aún más en el sector, tanto desde el punto de vista financiero como en la construcción de infraestructuras. Por otro lado, Estados miembros que actualmente no producen energía nuclear, como Italia (que ha dejado de producirla) y Polonia (que nunca la ha producido), tienen intención de volver a hacerlo o empezar a hacerlo en los próximos años – Italia está trabajando en una nueva ley favorable al desarrollo del sector nuclear y Polonia espera abrir su primera central nuclear en 2035.

Hay varios factores que explican el renacimiento de la energía nuclear en Europa. La invasión rusa de Ucrania en 2022 ha subrayado la importancia de que los países europeos aumenten su producción, capacidad y eficiencia energéticas para dejar de depender de Rusia, que es el mayor exportador mundial de gas natural, el segundo de petróleo y el tercero de carbón. Además, la reciente llegada de la Inteligencia Artificial ha creado una demanda energética sin precedentes. Según el informe de Somos Innovación, se espera que el uso de centros de datos se duplique para 2026 y que las necesidades energéticas de la IA crezcan entre un 30 por ciento y un 166 por ciento para 2030. Google ha anunciado incluso una asociación con el gigante nuclear Kairos Power, que prevé triplicar el consumo de energía a finales de la década.

La tendencia hacia un renacimiento nuclear se está produciendo en otras partes del mundo, lo que subraya la importancia de que Europa sea competitiva en este sector. El caso más llamativo es el de China, que tiene 29 reactores nucleares en construcción y un ambicioso plan para construir de 6 a 8 centrales nucleares al año en un futuro próximo. En cuanto a las relaciones internacionales, una declaración de la COP28, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023, reveló el compromiso de los líderes mundiales de 25 países de triplicar la producción nuclear de aquí a 2050. Portugal no figura entre los signatarios de esta declaración.

Sin embargo, es importante señalar que nuestro país no es el único que muestra escepticismo y desconfianza hacia la energía nuclear. Alemania tomó la decisión de abandonar la producción nuclear y anunció oficialmente el abandono progresivo de la energía nuclear en 2002. Esta decisión estuvo fuertemente influenciada por el accidente de Chernóbil en 1986 y acelerada por el accidente de Fukushima en 2011. 

Los sucesos de Chernóbil y Fukushima no deben ignorarse. Sin embargo, no deben verse como una razón para la extinción total de la producción nuclear, sino en función de su contexto. El accidente de Chernóbil se debió a una avería del reactor causada por un error humano y el de Fukushima a un tsunami. Ambos accidentes propiciaron mejoras en la seguridad y avances tecnológicos en el sector nuclear, que hoy tiene un panorama completamente distinto. 

En los últimos años, los reactores modulares de pequeña potencia (SMR) se han hecho cada vez más populares, perfilándose como una alternativa más segura, flexible y rentable a los reactores de gran potencia. Según el informe de Somos Innovación, Europa está invirtiendo mucho en el desarrollo de estos reactores, y países como Polonia, Rumanía, Chequia, Eslovenia y Bulgaria se esfuerzan por incluirlos en sus sistemas nucleares. La propia Comisión Europea reconoce las ventajas de los SMR, explicando que “Al ser más pequeños en términos de tamaño, potencia y capacidad, requieren menos espacio y menos agua de refrigeración, pero ofrecen mayor flexibilidad en la selección de emplazamientos que las grandes centrales nucleares. […] Son modulares y pueden fabricarse en serie, lo que permite unos costes de producción más eficientes gracias a las economías de escala. […] Están adaptadas para suministrar electricidad y, además, son capaces de suministrar calor para aplicaciones industriales, calefacción urbana, así como para la producción de hidrógeno”. Fuera de Europa, hay 18 países trabajando en SMR, entre ellos potencias como Argentina, Canadá, China, EE UU y Rusia.

No es imperativo que el Gobierno portugués empiece a elaborar inmediatamente un plan de producción de energía nuclear. Sin embargo, sería beneficioso que la cuestión deje de verse con escepticismo y se considere una opción para la transición energética. Con Europa y el mundo dando pasos adelante, Portugal no debe quedarse atrás.

*Beatriz Santos es la Directora de Comunicación (CCO) de Somos Innovación. Reside en Lisboa, Portugal. Beatriz comenzó a publicar artículos en el periódico de su universidad y, con el tiempo, pasó a publicar en medios de alcance nacional e internacional, incluidos los conocidos medios portugueses NOVO y Observador. Su carrera profesional incluye experiencia en comunicación internacional con la agencia ATREVIA y el Parlamento Europeo. También ha publicado dos libros y forma parte esencial de la organización Students For Liberty en Portugal. Centrada en el cambio positivo y la cooperación mundial, Beatriz busca activamente alianzas en todo el mundo para promover iniciativas innovadoras.

Fuente: Somos Innovación