Recientemente se ha instaurado una nueva ruta marítima directa entre Asia y América del Sur la cual facilita el intercambio comercial. Esta ruta busca optimizar el comercio entre ambos continentes, facilitando el intercambio de productos con un enfoque en la reducción de costos de al menos 20 por ciento, la reducción de tiempos de tránsito y el consumo de energía.
Uno de los factores determinantes en la instauración de la nueva ruta marítima comercial ha sido la construcción del puerto de Chancay en Perú, desarrollado por Volcan Compañía Minera y la empresa china COSCO Shipping Ports Limited, con una inversión superior a los USD 3500 millones, el puerto se constituye en un nodo logístico para el comercio de la región, diseñado para recibir buques de gran capacidad sin escalas intermedias viene operando desde fines del 2024, lo cual marca un hito importante en el comercio Asia – Pacífico.
Considerando que el transporte marítimo representa más del 80 por ciento del volumen del comercio mundial con una tendencia de crecimiento acelerado. El puerto de Chancay no sólo permite menores tiempos de transporte y una reducción de costos en los fletes, sino también reconfigura el comercio de la región haciéndola más próxima al continente asiático que mueve el 70% de la mercancía mundial.
Se visibiliza una eficiencia operativa, puesto que en los primeros dos meses de funcionamiento, la nueva ruta Chancay-Shanghái ha sido un punto de inflexión en la optimización del comercio entre América del Sur y Asia, transportando 22.000 toneladas por un valor total de las mercancías transportadas de 84,06 millones de dólares. Aunado a ello, el potencial aún es mayor, cuando se encuentra en proceso de construcción el nuevo puerto de Corío o Puerto de las Américas en Perú, con una capacidad mayor que permitiría la llegada de barcos de mayor calado, consolidando así un nodo logístico de integración comercial con Asia a través del Océano Pacífico.
En este contexto, esta nueva ruta comercial marítima se constituye en un medio importante para la exportación de los diversos minerales que se producen en América del Sur, donde destacan países como Chile como el mayor productor – exportador de cobre y litio, siendo además proveedor estructural de minerales críticos, también destaca Perú en la producción y exportación de plata, cobre, oro y zinc; Brasil con el hierro y Colombia con el carbón. Siendo China, Estados Unidos y Europa los principales destinos de las exportaciones de estos minerales, China ha capitalizado muy bien las oportunidades con Perú a través del mar, donde ahora se conecta el comercio transoceánico.
Frente a esta expansión y conexión estratégica, se abren nuevas oportunidades para facilitar las exportaciones de minerales de países de la región como Chile, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador pues son cruciales en el mercado global de minerales, al ser proveedores clave para diversas industrias como la automotriz, tecnológica, naval, etc. La descentralización portuaria la reducción de costos logísticos en el transporte de minerales a Asia, la disminución de tiempos de tránsito, permitiendo una mejor eficiencia logística de las empresas mineras en estos países, lo que se traduciría en menores costos operativos generando así un incremento de la competitividad.
Si bien, aunque América del Sur posee importantes reservas de minerales, es importante considerar la creciente demanda por los minerales críticos, es decir aquellos minerales que son estratégicos para la transición energética global, por ejemplo, para el uso de energías como la eólica, solar, geotérmica o nuclear se utilizan minerales críticos como el cobre, litio, molibdeno. Frente a ello ya se vienen planificando algunas estrategias de abastecimiento en algunos países como Argentina. Según J. P. Morgan, se están invirtiendo casi 50 mil millones de dólares en proyectos que iniciarán su producción o explotación antes del 2030, entre ellos 6 proyectos en Argentina que aunque actualmente no produce cobre, llegaría a producir 793.000 toneladas del mineral al año, logrando así sumarse al suministro global para contribuir a satisfacer a la creciente demanda.
Asimismo, es necesario mencionar que, si bien, en el contexto de comercio global de minerales, los puertos son elemento vital en la economía al facilitar el intercambio de productos, también presentan algunas vulnerabilidades potenciales. Es por ello que junto a las oportunidades nacen desafíos que enfrentar desde varios sectores. La seguridad es crucial pues el libre comercio depende de la transparencia y la seguridad en las operaciones. Por otro lado, es necesario un compromiso para velar por la sostenibilidad y cuidado del medio ambiente.
Así, la nueva ruta comercial Asia – Pacífico, permitirá que América del Sur se establezca como una región clave en las cadenas globales de suministros de minerales críticos, al mismo tiempo el puerto de Chancay que viene operando, contribuye en la reducción de costos y tiempos de transporte, impulsando cadenas logísticas más eficientes y la exportación directa de los minerales. Ello suma – aunado a otros factores – a consolidar la industria minera como uno de los pilares para el crecimiento económico y desarrollo de los países de la región.
* Heidy Paredes es Research Fellow de la Fundación Internacional Bases, economista con estudios de posgrado en solución de conflictos. Ex delegada en mercados globales y economía en Harvard College Conference for Asian and International Relations. Se ha desempeñado en la gestión de proyectos de desarrollo, cooperación internacional y fortalecimiento empresarial. Académicamente su trabajo está enfocado en el análisis del comercio internacional, conflictos sociales y geopolítica.
Fuente: Somos Innovación









