Redefinir el Acceso y la Logística Como la Próxima Frontera del Sector de los Envíos

El sector de los envíos ha experimentado una transformación radical en las últimas dos décadas. A principios de este siglo, si querías que te entregaran algo directamente en casa, tenías que recurrir a llamadas telefónicas o a pedidos en persona. Ahora, en la mayoría de los lugares, lo único que hay que hacer es descargar una aplicación que, en cuestión de minutos, te ofrecerá innumerables opciones, comparará precios, te permitirá seguir tu pedido en tiempo real y te entregará casi cualquier cosa – desde comida hasta productos de alimentación o aparatos electrónicos directamente en tu puerta.

Todo comenzó con empresas como Seamless o GrubHub, que digitalizaron el proceso de pedido. Sin embargo, la verdadera revolución se produjo con la digitalización de la logística de reparto, impulsada por plataformas como UberEats, Glovo o DoorDash. Hoy en día, casi todas las grandes ciudades del mundo cuentan con al menos una plataforma de este tipo, con una amplia flota de repartidores listos para entregar cualquier cosa en cualquier lugar.

Las aplicaciones de reparto están ahora prácticamente democratizadas. No obstante, la nueva frontera ya está aquí: la automatización. 

El sector de las entregas colabora cada vez más con empresas de robótica, como Starship Technologies, Serve Robotics y Avride, para implementar robots de reparto autónomos, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas y campus universitarios. Más de 60 campus universitarios de Estados Unidos cuentan actualmente con robots de reparto, al igual que algunas ciudades de América y Europa. 

Pero hay más. Algunas empresas están llevando la entrega autónoma aún más lejos, desafiando las normas y gestionando los pedidos no por tierra, sino por aire. Con los drones, los pedidos ya no están limitados al suelo.

El sector de la entrega con drones aún está en fase emergente y todavía no hay muchos actores en el mercado. Algunas empresas solo operan en Norteamérica por el momento. Por ejemplo, Flytrex, centrada únicamente en el estado de Texas; Wing y Amazon Prime Air, que operan en todo Estados Unidos; y Drone Delivery Canada, que opera en todo Canadá. Sin embargo, otras vieron en los países de ingresos bajos y medios (PIBM) el terreno fértil perfecto para la entrega de mercancías por aire.

Desde su lanzamiento en Ruanda en 2016, la empresa Zipline ha construido la que hoy es la mayor red de reparto autónomo del mundo, utilizando drones para transportar no solo alimentos o productos minoristas, sino también suministros médicos como sangre, vacunas y medicamentos esenciales. 

En 2026, Zipline opera en cinco países africanos: Ruanda, Ghana, Nigeria, Kenia y Costa de Marfil. De hecho, los retos estructurales y tecnológicos únicos del continente acaban allanando el camino para soluciones innovadoras. Muchas partes de África se enfrentan a redes de carreteras deficientes, terrenos difíciles y largas distancias entre los centros urbanos y las zonas rurales, lo que hace que la entrega tradicional sea lenta e impredecible. Zipline encontró la manera de superar todos estos problemas, convirtiéndose en líder mundial en logística de última generación.

Además de Zipline, empresas como Matternet y Swoop Aero ilustran aún más cómo las carencias infraestructurales de los países en desarrollo están dando lugar a sistemas logísticos totalmente nuevos. Matternet ha colaborado con organizaciones como UNICEF y la OMS para probar corredores de drones en lugares como Bután, Malaui y Papúa Nueva Guinea, transportando muestras médicas y demostrando cómo las rutas aéreas pueden complementar una infraestructura terrestre limitada. Por su parte, Swoop Aero ha desplegado redes de drones a gran escala en países como Malaui, Mozambique y la República Democrática del Congo, entregando vacunas, muestras de laboratorio y medicamentos esenciales a comunidades remotas, especialmente durante crisis como la de la COVID-19.

En resumen, la entrega mediante drones está demostrando no ser solo una cuestión de logística, sino también de derechos humanos y salud pública. Y sus ventajas deben considerarse más allá de las limitaciones infraestructurales de los países de ingresos bajos y medios. Incluso para los países desarrollados, la entrega por vía aérea puede constituir un recurso crucial durante situaciones de emergencia como inundaciones, incendios, terremotos o ventiscas.

Desde las llamadas telefónicas hasta los algoritmos, y ahora desde los repartidores humanos hasta las máquinas autónomas, el sector de los envíos está experimentando una transformación que va mucho más allá de la simple comodidad. Lo que comenzó como una carrera por la rapidez y la eficiencia se está convirtiendo en un replanteamiento más amplio de cómo llegan a las personas los bienes y los servicios esenciales. En última instancia, el futuro de los envíos no vendrá definido únicamente por la tecnología, sino por su capacidad para hacer que el acceso sea más rápido, más justo y más resiliente en todo el mundo.

* Beatriz Santos es la Directora de Comunicación (CCO) de Somos Innovación. Reside en Lisboa, Portugal. Beatriz comenzó a publicar artículos en el periódico de su universidad y, con el tiempo, pasó a publicar en medios de alcance nacional e internacional, incluidos los conocidos medios portugueses NOVO y Observador. Su carrera profesional incluye experiencia en comunicación internacional con la agencia ATREVIA y el Parlamento Europeo. También ha publicado dos libros y forma parte esencial de la organización Students For Liberty en Portugal. Centrada en el cambio positivo y la cooperación mundial, Beatriz busca activamente alianzas en todo el mundo para promover iniciativas innovadoras.

Fuente: Somos Innovación