Sin Filas, sin Papeletas, sin Problemas: El Poder del i-Voting en Estonia

Situada en el extremo nororiental de Europa, Estonia es un país de pequeñas dimensiones. Sin embargo, su superficie de unos 45 000 km² y su población de menos de 1,5 millones de habitantes nunca le han impedido abrazar el progreso. Tras la disolución de la URSS en 1991, este país báltico optó por la vía de la digitalización y, en la actualidad, es reconocido internacionalmente por su sistema de gobernanza electrónica de primer nivel y la amplia disponibilidad de servicios públicos electrónicos.

Un servicio pionero que está disponible para los ciudadanos estonios desde 2005, y que aún no se ha implementado en la mayoría de los países, es el i-voting, es decir, el proceso de votar en unas elecciones a través de Internet. 

El concepto de “i-voting” es más que el simple voto por medios electrónicos: significa poder votar a distancia, desde cualquier lugar del mundo, siempre que haya conexión a Internet. El voto electrónico, por sí solo, puede significar simplemente votar a través de métodos electrónicos. Brasil, por ejemplo, utiliza un sistema de voto electrónico desde 1996, que consiste en máquinas electrónicas independientes que permiten a los ciudadanos emitir sus votos. Estonia, sin embargo, decidió dar un paso más y permitir a sus ciudadanos votar desde sus ordenadores y teléfonos. 

En la actualidad, Estonia y los Emiratos Árabes Unidos son los únicos países en los que el sistema de i-voting está disponible a nivel nacional para todas las elecciones. Rusia y Australia permiten el i-voting en algunas provincias, mientras que Canadá lo hace en las elecciones locales y Corea del Sur lo aplica en determinadas instituciones. Además, varios países ofrecen el i-voting como opción exclusiva para los ciudadanos que viven en el extranjero, como es el caso de Armenia, Ecuador, Francia, México, Nueva Zelanda, Omán, Pakistán y Panamá. 

El ejemplo pionero de Estonia demuestra que, de hecho, el i-voting tiene un impacto muy positivo para los ciudadanos que viven en el extranjero. Entre 2007 y 2023, el número de ciudadanos estonios que votaron desde el extranjero en las elecciones al Riigikogu (Parlamento) aumentó de 2265 a 9090. En 2015, 2019 y 2023, la mayoría de los votantes en el extranjero adoptaron el i-voting (el 79,9% en 2023). 

Sin embargo, todos los ciudadanos estonios pueden votar a distancia, no solo los que viven en otros lugares. Desde su implementación en 2005, el modelo de i-voting se ha vuelto cada vez más popular. A pesar de haber tenido un comienzo difícil (solo el 1,9% de los votantes participaron en el i-voting durante las elecciones locales de 2005), el i-voting se está convirtiendo en la opción preferida de cada vez más personas. Solo en las elecciones locales, el 1,9% de 2005 pasó al 15,8% en 2009, al 21,2% en 2013, al 31,7% en 2017 y al 46,9% en 2021. Hasta ahora, las elecciones con mayor participación en el i-voting fueron las elecciones al Riigikogu de 2023, en las que más de la mitad de los votantes participantes optaron por el i-voting: el 51,1%. 

¿Cuál es la razón? Es muy simple: votar desde casa (o desde cualquier lugar que nos guste) es simplemente más cómodo. El proceso de i-voting dura una media de menos de dos minutos, mucho menos que el proceso de caminar, conducir o tomar el transporte público hasta una mesa de votación física y, tal vez, esperar en una cola. Ahorrar ese tiempo y energía puede ser especialmente valioso para los padres de niños pequeños, las personas con problemas de movilidad o los trabajadores con horarios ajustados. El i-voting no es solo una innovación sofisticada, sino que realmente facilita la vida de los votantes.

Sin embargo, el i-voting puede ofrecer aún más ventajas, principalmente un menor gasto y una mayor fiabilidad. En cuanto al gasto, el voto físico requiere muchos costes logísticos y de equipamiento que el i-voting no tiene. Por ejemplo, durante las elecciones legislativas de Estonia de 2011, el i-voting permitió un ahorro de tiempo de alrededor de 11 000 días laborables, lo que correspondería a unos 540 000 euros. En cuanto a la fiabilidad, los datos electorales terminan siendo más inequívocos, especialmente durante el recuento.

Estonia comprendió hace más de veinte años las amplias posibilidades que podía ofrecer el i-voting. Los Emiratos Árabes Unidos se inspiraron en su ejemplo para implementarlo en todo el país. Otros países ya lo están considerando como una opción para sus ciudadanos en el extranjero. Sin embargo, la mayoría de los lugares siguen anclados en el arcaico papel y las papeletas físicas, lo que retrasa y complica las elecciones. Es hora de abrazar el progreso, simplificar el voto y, como Estonia, dar dos pasos adelante. 

* Beatriz Santos es la Directora de Comunicación (CCO) de Somos Innovación. Reside en Lisboa, Portugal. Beatriz comenzó a publicar artículos en el periódico de su universidad y, con el tiempo, pasó a publicar en medios de alcance nacional e internacional, incluidos los conocidos medios portugueses NOVO y Observador. Su carrera profesional incluye experiencia en comunicación internacional con la agencia ATREVIA y el Parlamento Europeo. También ha publicado dos libros y forma parte esencial de la organización Students For Liberty en Portugal. Centrada en el cambio positivo y la cooperación mundial, Beatriz busca activamente alianzas en todo el mundo para promover iniciativas innovadoras.

Fuente: Somos Innovación